Vayamos rápidamente a la tesis planteada en la primera parte del libro Sociología de la vida cotidiana, de Agnes Heller: Para llegar a la "esencia humana" es preciso pasar de la particularidad a la individualidad, superar la alienación, esto es, la "desesensialización". Este tránsito, paso o evolución comprende o abarca otros movimientos; a saber: el de una sociedad estática a una sociedad dinámica (y cuanto más dinámica más «pura»); el alejamiento progresivo de las "barreras naturales"; el de las comunidades "integradas" a la comunidad (de la) "mercancía"; el de las objetivaciones de la vida cotidiana a las "objetivaciones genéricas superiores". En síntesis, del hombre particular al individuo.
Ahora revisemos esto con más detalle. Según Heller, en las sociedades pre-civilizadas era posible la "totalidad de la integración social", y si había alguna diferencia, la daba el parentesco de sangre. Según sus palabras, la alienación permitiría la "diferenciación" paulatina "entre el particular y su modo de vida cotidiana", esto es, la conversión del particular en individual. Pero no debemos olvidarnos de aquellos que aún particulares procuran la "esencia humana" generando momentos "duraderos" esto es, que se elevan por sobre la media de la vida cotidiana. Serán los "intelectuales", los artistas, los que venciendo en sí mismos -como individuos- la alienación, se "integren" totalmente, mas no como en la precivilización, sino alejados de las barreras naturales, generando "objetivaciones genéricas de tipo superior". En otro momento Heller se pregunta cómo los seres singulares -"solamente singulares", especifica-, alcanzan la genericidad si sólo tiene el "instinto de la autoconservación", y se responde: a través del conocimiento (p. 37).
En esto de construir las objetivaciones genéricas superiores, nada más "superior" que Europa: "la gran línea genérica de la humanidad -dice textualmente nuestra autora (por cierto, en la traducción se presenta con el género masculino)- ha sido la de Europa, la cual ha llegado al feudalismo, al capitalismo, al socialismo, a las sociedades «puras», al alejamiento de las barreras naturales y a la perspectiva del comunismo" (p. 33) En efecto, será el comunismo el terreno "para el desarrollo de todas las facultades genéricas", cuando en la misma "vida cotidiana" sea posible la individualidad, el "desarrollo consciente".
La lectura de Heller se revela cuando descubrimos que los conceptos se presentan como en tres momentos: 1) pre-civilización, 2) "vida cotidiana", 3) "comunismo", lo cual se puede deducir siguiendo un lógico "desarrollo". Y he aquí la clave:desarrollo. De modo que podemos decir casi como una cifra críptica: "La individualidad es desarrollo, es devenir individuo" (p. 49) El devenir es "elevarse por encima de la particularidad", de la vida cotidiana.
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